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“Puede que Felix no sobreviva”

Oct 02 2018



El accidente cerebrovascular fue devastador. Pero no podría arruinar la voluntad de una pareja


Era una noche especial para Felix Bautista. También estuvo cerca de ser la última.

Felix, su esposa Holly y su hija Bailey salieron a cenar con otros familiares en enero del 2017 para celebrar el cumpleaños número 28 de Felix. Horas más tarde, se despertó con una sensación aterradora: toda la parte izquierda de su cuerpo estaba adormecida. “Fue un gran dolor de cabeza,” recuerda Bautista. “Fue aterrador, y pensaba: ‘¿Qué me pasa?" dijo.

Holly trató de explicarle por teléfono a una enfermera lo que estaba sucediendo, pero cuando Felix se cayó de la cama, ella cortó y llamó al 911. Felix fue trasladado a un hospital cercano en una ambulancia. Un estudio reveló un derrame cerebral (más precisamente, una inmensa hemorragia cerebral) que fue causado por una afección rara. Se trasladó a Felix en avión en dirección norte para acudir al Novant Health Forsyth Medical Center para realizarle una cirugía de emergencia.

En las siguientes horas, la vida de Bautista pendería de un hilo. Y esto sería solo el principio de un viaje desgarrador que duraría un año para esta familia joven. Hasta hoy, el joven padre ha logrado avances que muchos de los que lo conocen jamás hubieran imaginado. La atención experta de su equipo médico, la propia resiliencia de Bautista y el apoyo de su esposa hicieron que todo esto sea posible.

“Puede que no sobreviva”

Después de la cirugía, Holly recuerda que un médico le dijo que había de un 10 a un 20 por ciento de probabilidades de que su esposo sobreviviera. E incluso si sobrevivía, nunca más podría trabajar o volver a su vida anterior. Tampoco podría jugar de nuevo en la liga de adultos de béisbol con su hermano Omar en Charlotte.

Holly y Felix habían empezado a salir en la secundaria, cerca de Salisbury, Carolina del Norte, y siguieron juntos durante todos los años de la universidad en Gardner-Webb University en Boiling Springs.

Debe prestar atención a otros signos de advertencia, manifestó Selden, que requieren atención médica de emergencia. Dichos signos incluyen uno o más de los siguientes:
Holly dijo que no podía imaginarse una vida sin su esposo. Al mismo tiempo, estaba agradecida de que los médicos fueron sinceros. “Tuve mucho miedo cuando me dijeron que era posible que Felix no sobreviviera. Y pensaba: ‘Por Dios, tenemos esta bebé que cuidar. ¿Qué está pasando?’” contó Holly.

Su hija, Bailey, de sonrisa dulce, y cabello oscuro y enrulado, tenía 9 meses.

Haciendo frente a las “crisis”

“Felix estaba muy enfermo,” dijo la Dra. Chere Gregory, neuróloga y una de los tantos proveedores responsables de la atención de Felix. Gregory dijo que Felix estaba lejos de considerarse fuera de peligro después de la cirugía cerebral porque tuvo lo que se conoce como “tormenta simpática” durante varios días después de la cirugía.

La tormenta simpática es “la activación excesiva descontrolada o ‘tormenta’ del sistema nervioso”, según una publicación de Synapse, una asociación de lesiones cerebrales. La afección está “asociada con un mayor riesgo de muerte, paro cardíaco, hemorragia cerebral o temperatura cerebral elevada, lo que puede causar más lesiones.” También se la conoce por otros nombres, incluidos crisis neurológica, trastorno de la regulación central y el síndrome de la disfunción autonómica (disautonomía o Autonomic Dysfunction Syndrome, ADS).

La “tormenta” afecta la parte del sistema nervioso que “le dice al cerebro de una persona que corra cuando un león la está persiguiendo,” dijo Gregory.

En el caso de Felix, los médicos se concentraron en intentar controlar la presión arterial para evitar que haya más sangrado e hinchazón. “Cada vez que tenía un episodio de crisis, nos preocupaba que nos costara alguna mejoría neurológica,” dijo Gregory. “No se trata de corregir los números en una pantalla, sino de cuál va a ser el resultado a largo plazo para este padre y esposo joven cuando pase todo esto.”

Gregory contó que los integrantes de su equipo tuvieron que decirle a Holly que de verdad había una gran posibilidad de que pierda a su esposo, pero la médica seguía teniendo esperanzas de que Felix lograra salir adelante, en parte porque corría con la ventaja de ser joven.

Desde la perspectiva de Holly, la afección de Felix variaba día a día. “Hubo varias veces durante los días que estuvo en la unidad de cuidados intensivos (UCI) neurológicos que cuando lo tocabas en cualquier parte, aun si apenas tocabas su mano o si le hablabas, él sentía demasiada estimulación, parece que se asustaba, su frecuencia cardíaca aumentaba y su presión arterial también.

Luego, (el personal de la UCI) decía: ‘Bueno, van a tener que hacerse a un lado’”, contaba Holly. “Pero después había días en que estaba más animado e intentaba arrojarte una pelota o hacerla rodar en el pasillo. Uno se daba cuenta que él pensaba que eso era divertido aunque ahora no recuerde nada.”

Hubo muchos momentos aterradores. Pero, con el tiempo, las tormentas se aplacaron.

“Nunca vi a alguien que haya tenido una hemorragia tan grave como la que él tuvo y que terminara caminando y hablando nuevamente,” dijo la Dra. Carolyn MacDonald, una de las médicas que estuvo con Felix cuando estaba en rehabilitación como paciente hospitalizado. “En la UCI de neurología hicieron ciertas cosas que le salvaron la vida. El hecho de que esté vivo es un milagro."

Pero el viaje está lejos de llegar a su fin. Cuando entró a rehabilitación, Felix todavía no podía caminar, hablar o cumplir órdenes.

“De verdad no les creía”

Felix no tiene recuerdos del mes que pasó en la UCI de neurología y dijo que le llevó varias semanas de su estadía en rehabilitación para siquiera darse cuenta de lo que estaba pasando. “Holly me contó que fue un momento difícil para mi familia porque todo ese tiempo no sabían si iba a lograrlo”, dijo Felix. “Fue muy duro escuchar eso."

Necesitó tres fisioterapeutas para poder levantarse y caminar: uno para sostenerlo, uno para mover sus piernas y el tercero para seguirlo con una silla de ruedas.

“Ellos me dijeron: ‘Sigue esforzándote, eres joven y te vas a recuperar’. De verdad no les creía porque aún no podía mover mi lado izquierdo”, contó Felix. “Pero después de que comencé a ver mejoras, empecé a tener voluntad para intentarlo. Me cambió."

Felix estuvo un mes en rehabilitación para pacientes hospitalizados. Un poco antes de que se fuera a su hogar en marzo, Holly lo ayudó a visitar al equipo que le salvó la vida en la UCI de neurología.

“Cuando me di vuelta y lo vi en el pasillo, lloré”, cuenta Gregory, la médica. “No era solo un paciente. Era el papá de la bebé más hermosa que había visto y el marido de una esposa realmente asombrosa y preocupada. Verlo y saber que estaba logrando tal progreso, realmente me impresionó.”

Felix recuerda ese momento. Gregory lo conocía muy bien; pero para él, era la primera vez que la veía. “Ella me dijo: ‘No sabes lo mal que estabas’”, contó Felix. “‘Fue un milagro.’”

Un momento decisivo

Al principio, el regreso de Felix a su hogar fue un período de adaptación enorme. No se sentía como el de siempre y todavía necesitaba ayuda para moverse en su hogar. A veces era muy deprimente. Los altibajos continuaron, pero él dijo que la terapia domiciliaria que recibió a fines de la primavera y durante el verano realmente comenzó a ayudarlo.

Un gran momento decisivo se presentó en otoño: el fanático desde hace años del equipo de béisbol Red Sox de Boston, con Holly a su lado, asistió a su primer juego en el Fenway Park. Meses antes, asistir a este evento hubiera sido impensable.

“Desde que estaba en la primaria y durante la secundaria y la universidad, recuerdo haber pensado: ‘quiero ir a Fenway’. Sabía que en algún momento lograría ir,” contó Felix.

Los Red Sox perdieron, pero eso fue apenas un detalle para Felix. “Era la sexta o séptima entrada cuando comenzó a llover. Me quedé todo el partido,” dijo él. “Estar allí fue simplemente genial. Pasar de no poder caminar a llegar al punto de poder ir fue simplemente asombroso."

Generar un vínculo familiar duradero

En noviembre, Felix condujo un automóvil por sí solo por primera vez desde el accidente cerebrovascular, aunque Holly lo siguió con su propio auto para asegurarse de que estuviera bien. Felix planea regresar pronto a su trabajo como ingeniero de procesos en una planta de fabricación y maquinarias en Bessemer City. Felix dijo que está muy entusiasmado por volver. Siente que falta poco para regresar y que ha llegado mucho más lejos de lo que esperaba.

Sigue teniendo citas cada semana para realizar rehabilitación ambulatoria, terapia ocupacional y fisioterapia. “Mi caminar está mejorando”, dijo. “Lo único que me frena un poco es volver a mover mi lado izquierdo, y lograr que mi mano y pierna izquierdas vuelvan a la normalidad."

Ahora hay un nuevo desafío: Hace poco se le diagnosticó a Holly la enfermedad de Crohn, una enfermedad que provoca inflamación en su tracto digestivo, y ahora es Felix el que a veces la ayuda en la casa.

Holly y Felix dijeron que enfrentarán lo que la vida les presente en su camino al encontrar fuerza entre ellos y en su fe cristiana. “Esto no es nada comparado a no tenerlo con nosotros,” dijo Holly.

A su vez, contar con su papá lo es todo para su hija Bailey. Tiempo atrás cuando Felix estaba en el hospital, muchas veces Bailey le tenía miedo a su papá dado que estaba en una cama de hospital rodeado de equipos médicos aterradores. Ahora, Bailey gatea hasta la falda de su papá en las mañanas y dice “papi,” y le da besos mientras ven videos en su teléfono.

Felix dice que Holly no es el pegamento que une a su pequeña familia, sino el hormigón. Y todos los días está agradecido por tener a Bailey también.

“Para mí, habiendo estado tanto tiempo en el hospital lejos de Bailey y ahora poder verla caminar y ver lo inteligente que es, me hace querer pasar todo el tiempo que pueda con ella,” cuenta Felix. “Con ella tenemos una relación muy cercana. Estoy muy feliz de saber que ella pasó por todo esto con nosotros, pero no se da cuenta cómo fue. Pero lo entenderá de más grande.”

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